No es el final
Mientras contemplo los últimos estertores de la campaña para la financiación de la obra Don Miguel y la IA escribo estas líneas. Y recuerdo ese adagio que se ha banalizado por tanto utilizarlo quienes ni siquiera lo entienden ni lo sienten: estoy preparado para lo peor, espero ilusionado lo mejor y aceptaré lo que venga.
Alguien me pregunta: «¿Ha sido un verdadero fracaso?». Yo sonrío y respondo: «¡Claro que sí! Un verdadero y absoluto fracaso». Y añado para vosotros: uno más de tantos. Pero no es final.
El pasado 28 de junio, en esta entrada hablé sobre el concepto de comunidad y, al respecto, me planteé dos preguntas que prometí responder.
1ª. ¿Quiénes forman, realmente, mi comunidad?
En teoría, el principal componente de esta "comunidad" es la familia, seguida de amigos y conocidos. Días antes de comenzar la campaña de financiación, todos estos estaban enterados de cuál era mi propósito, y todos (o casi todos) lo aplaudieron. Sin embargo, el resultado ya lo conocéis.
Debo dejar claro que la primera parte de esta "mi comunidad", es decir la familia, actuó en un 50% en consecuencia a su entusiasmo primero, el resto no.
La otra parte de mi comunidad estaría compuesta por personas con las que mantengo un cierto contacto porque estamos vinculados, de un modo u otro, con el teatro.
2ª. ¿Qué siente, qué piensa mi comunidad sobre el objetivo de mi campaña?
Sé que una mínima parte se alegra de que, al menos, lo haya intentado. La opinión, tanto emocional como intelectual, de estas personas es altamente motivadora.
Pero, ¿y el resto? En este caso, puedo suponer qué piensan o sienten sobre mi objetivo. Puedo suponer muchas cosas neutras, y alguna que otra desagradable. En realidad, no me importa porque piensen lo que piensen soy yo el que decide que no es el final.
Paco Parejo Santiago

Comentarios
Publicar un comentario